Un sapo estaba muy orgulloso de su voz y toda la noche se la pasaba cantando: - Croac, croac, croac... Una cigarra estaba también muy satisfecha de su voz y se pasaba noche y día cantando: chirr, chirr, chirr... Una vez se encontraron, y el sapo le dijo: - Mi voz es mejor. Y la cigarra le contestó: - La mía es mucho mejor. Se armó una discusión que no tenía cuándo acabar. El sapo decía que él cantaba toda la noche. La cigarra decía que ella cantaba día y noche. El sapo decía que su voz se oía a más distancia; y la cigarra decía que su voz se oía siempre. Se pusieron a cantar, alternándose . - Croac, croac, croac, chirr, chirr, chirr, chirr... Y ninguno se convencía. Y el sapo dijo: - Por aquí, a la orilla de la laguna, se para una garza. Vamos a que haga de juez. Y la cigarra dijo: - Vamos. Saltaron y saltaron hasta que vieron a la garza. Era parda y estaba parada sobre una pata mirando el agua. - Garza, ¿sabes ca...